sábado, 24 de marzo de 2012

Red Velvet Cake

Buenaaaas!!!!

Hoy os traigo un pastel Red Velvet (terciopelo rojo), típico y famosísimo en los países anglosajones. Es un pastel de masa roja aterciopelada, con un sabor delicado, nada fuerte, pero aromático y denso que entremezcla el cacao con la vainilla y el toque ligeramente ácido del vinagre de sidra y el buttermilk. Una delicia para paladares exigentes... 


Que no parece rojo???... seguid leyendo ^^



La historia del Red Velvet Cake, como muchas otras historias que se han convertido en pequeñas leyendas y de las que ya no se sabe qué parte es cierta y qué parte no... se inicia en 1920 cuando una dama solicitó la receta del magnífico postre que había consumido en el restaurante del Hotel Waldorf-Astoria de Nueva York. El chef se la pasó, junto con una factura por 350 dólares por la receta. Así que la dama pagó pero se dedicó a divulgarla gratuitamente como "venganza" por este acto.



Peeeerooooo... según los historiadores gastronómicos, existen algunos libros de cocina de prinicipios del siglo XX, como el "The Oxford-University Methodist Church Community Cookbook" de 1910, donde se menciona ya este pastel. En aquella época, era común poner nombres pomposos a los postres, para excitar los paladares, y tenían palabras para designar unos u otros tipos de pastel. Así, "Velvet" o terciopelo, se les llamaba a los pasteles de miga muy fina, y "Red" se les ponía a los pasteles en los que se usaba "red sugar" (azúcar rojo, o modernamente llamado azúcar moreno), en lugar del azúcar blanco. Lo más probable, aunque de historia menos divertida, es que provenga de aquí nuestro Red Velvet.



Modernamente, se le ha dado coloración a la miga del bizcocho para que efectivamente sea roja, en consonancia con el nombre, así que veréis que este bizcocho lleva colorante en pasta rojo. Algunas versiones de la historia dicen que el color rojizo se lo daba a la masa la reacción de las partículas de cacao con el bicarbonato, peeero hoy en día sabemos que esta reacción da un color marrón-grisáceo nada apetecible, así que otra leyenda más para alimentar el mito de este magnífico pastel  :P



De una u otra manera, aquí os dejo la receta del bizcocho según la más antigua y famosa bakery del mundo, la Magnolia's Bakery de Nueva York, donde por cierto inventaron los cupcakes. Como véis, he estrenado pero bien estrenado mi ejemplar del libro de recetas de Magnolia's Bakery, porque tapando el bote de colorante rojo... AINS!!! salpicó un par de gotas justo en la página de la receta del Red Velvet!!!   Aquí una de las culpables, que intenté "secar" con el dedo y fue peor...   :_(

Sí, es parte de mi huella dactilar, inmortalizada para siempre en mi libro de Magnolia's Bakery...   :_(


La cobertura puede ser de lo que queráis, es un sabor que combina a la perfección con otros sabores suaves, aunque lo bonito estéticamente es hacerla en blanco para que contraste con el color del bizcocho, por lo que la cobertura tradicional ha sido casi siempre de crema de queso. En esta ocasión yo la hice de nata vegetal montada, ligeramente azucarada y con un toque de esencia de vainilla. Estaba PERFECTO!!!

Ah!!! Es un bizcocho que agradece muchísimo el reposo, por lo que está mucho más rico al día siguiente de haberlo hecho... si es que aguantáis la tentación hasta entonces. ^^

Me pasé tres pueblos con el grosor de las capas de nata vegetal... lo seeeeeeeé  :P


Red Velvet Cake
(adaptación de la receta de Magnolia's Bakery, del libro "The Complete Magnolia's Bakery Cookbook")

Ingredientes: 
- 3 tazas y 1/3 de harina de trigo
- 3/4 de taza de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
- 2 tazas y 1/4 de azúcar
- 3 huevos, a temperatura ambiente
- media cucharadita de café de colorante rojo en gel o pasta (yo usé Poinsettia de Squires Kitchen, otro que también funciona muy bien es el Red Extra de Sugarflair. Con otros colorantes rojos de otras marcas no se obtiene un rojo tan intenso)
- 3 cucharadas de cacao en polvo desgrasado (yo usé Valor)
- 1 cucharada sopera de aroma de vainilla
- 1 cucharadita y media de sal
- 1 taza y media de buttermilk (de venta en Alcampo y Carrefour. Si no encontráis, podéis hacerlo en casa si cogéis esta misma cantidad de leche, le añadís una cucharada sopera de zumo de limón, y lo dejáis reposar a temperatura ambiente durante 10 minutos. Obtendréis un líquido espeso y como cortado, NO está malo, es el sustituto de la buttermilk)
- 1 cucharadita y media de vinagre de sidra
- 1 cucharadita y media de bicarbonato

Precalentamos el horno a 180º. Pasamos a engrasar - o si tenéis spray desmoldante, a rociar - el interior de un molde.



En un bol, tamizamos la harina y reservamos. Por otro lado, en una KitchenAid o similar a velocidad media, batimos la mantequilla con el azúcar hasta tener una masa cremosa y blanquecina, unos 5 minutos. Vamos añadiendo los huevos uno a uno, batiendo bien después de cada uno.

En otro recipiente, mezclamos el colorante rojo, el cacao y la vainilla. Esta pasta se la añadimos a la masa de los huevos, mantequilla y azúcar y seguimos batiendo para que se incorpore bien.

Mezclamos el buttermilk con la sal, y lo añadimos a la masa en tres tandas intercalándolo con la harina que teníamos tamizada y reservada. Después de cada tanda de ingredientes, batimos hasta incorporar pero sin sobrebatir.

Por último, mezclamos el vinagre de sidra con el bicarbonato. Veréis que empieza a reaccionar y burbujear. Haciéndolo así nos aseguramos que la reacción química para levar la masa la hará correctamente, mezclando antes los dos ingredientes implicados. Lo añadimos a la masa y acabamos de batir bien.

Esta masa la ponemos en nuestro molde y lo pasamos al horno, precalentado a 180º durante unos 30-40 minutos, dependiendo del tamaño y forma de vuestro molde y del horno. Para más seguridad, a la media hora de cocción (no antes!) pinchad con un palito en el centro del bizcocho para ver si ya está hecho o necesita unos minutos más.

Cuando lo saquéis del horno, dejadlo dentro del molde sobre el mármol más o menos 1 hora. Luego podéis sacarlo del molde y dejarlo enfríar completamente sobre una rejilla.

Una vez frío, podéis cortarlo longitudinalmente en capas, y rellenarlas con lo que más os guste. Yo esta vez usé nata vegetal, añadiendo un poquito de azúcar y un poquito de aroma de vainilla, y montándola bien como si montáramos nata normal. Está deliciosa y aguanta tiesa un montón, fijaos como aguantó el peso de las capas de bizcocho!! 



Usé la misma nata vegetal para cubrirla, alisándola con una espátula y le hice unas pequeñas decoraciones con boquilla rizada y manga.

Espero que la probéis porque está deliciosa!!! Ya me contaréis... ^^