miércoles, 21 de septiembre de 2011

La boda, las galletas y la tarta

Buenoooooo, pues por fin he podido hacer acopio de unas cuantas fotitos del día de la boda, el 3 de septiembre, así que os enseño los resultados de 15 días intensos de agosto, horneando, decorando y preparando galletas y tarta de tres pisos. 

Aquí la tarta que todavía no sé cómo, sobrevivió al viaje en coche durante casi una hora, y sobretodo, sobrevivió pese a mis prisas y mis esfuerzos de última hora para terminarla el día antes del día D:



No está perfecta, pero para haberla tenido que transportar yo creo que quedó bastante decentilla. Eso sí, de sabor estaba muuuuy rica. Ahora es cuando pienso que valió la pena el esfuerzo y que no la cambiaría para nada por las compradas que se suelen poner.

Y ahora os presento brevemente las galletitas, tal como quedaron una vez empaquetadas y repartidas:



Fue una boda en una casa rural, muy sencilla, y con muy pocos invitados. Nos hubiera gustado invitar a más personas, pero se nos iba de presupuesto y no hubiésemos tenido un día tranquiiiiiiilo y que pudiésemos disfrutar sin nervios, como queríamos, así que lo hicimos muy íntimo, y nos lo pasamos muy muuuuuy bien! 

Id a por avituallamiento, que hay mucho más!!!!



Al final para la tarta me decidí por un Victoria Sponge Cake, que casi se ha convertido en mi receta de bizcocho favorita para cubrir con fondant. Intenté hacer el piso de enmedio con la receta estupenda del bizcocho de chocolate húmedo, peeeeeeeeero como pesaba muchísimo - la tarta de abajo tiene unas medidas de 40x40cm y la de enmedio de 32x32cm -, se me abrió todo el bizcocho al intentar montarlo, y al final tuve que hornear otros dos Victoria Sponge....

Sí, si, digo DOS Victoria Sponge, porque para que quedara altita la tarta, cada piso lo hice con dos bizcochos, "pegándolos" con un relleno de ganaché de chocolate aromatizado y semimontado. Lo mejor fue el truquillo para el relleno. Ahora os lo explico...


Aquí veis el primer bizcocho, recortado por un lado porque mi molde es rectangular. Sobre el bizcocho, y antes de ponerle el ganaché semimontado, ponemos una buena tira de glasa bordeando todos los laterales, y la dejamos secar. Esto hará que el relleno no se salga, que quede contenido dentro, y a pesar del peso del bizcocho que va encima tengamos un relleno del grosor que queramos.

Una vez seca la tira de glasa, rellenamos con el ganaché todo el espacio interior. La tira de glasa nos hace de tope en los laterales, así que sin miedo!

El truquillo no es mío, lo usan en el método Wilton, y aunque no lo hago a menudo, para tartas tan grandes y con mucho peso, va genial y casi diría que es imprescindible.

Luego ponemos otro bizcocho del mismo tamaño encima del relleno, y cubrimos todo con buttercream para que se adhiera el fondant que va a continuación. Fijaos el calor que hacía el 2 de septiembre, que está el buttercream casi líquido!! 



Y así con todos los pisos!! Cubriendo con fondant, y poniéndole en los pisos inferiores unos palitos especiales de plástico para que sujeten el peso que tengan encima (en inglés, dowel). Si no los habéis visto nunca, son como los que aparecen en este vídeo, donde también explican perfectamente como montar pasteles de varios pisos sin que se vengan abajo.

En la casa rural, le dimos los últimos toques y le pegamos las florecitas. Aquí véis cómo terminamos la tarta, mi hermana y yo, con las decoraciones en glasa y las flores de pasta de modelar. Por cierto, mi hermana Sonia es una caña y tengo que agradecerle especialmente a ella, a mi hermano Néstor y a nuestro padrino de boda, Toni, el trabajazo que se pegaron para que todo saliera estupendamente. Gracias!!!



En la parte de arriba no me apetecía nada poner dos figuritas de novios, así que inspirándome en unas galletas que le ví hace unos meses a Dina, de Dulces Suspiros, hice con pastillaje un par de corazones con una banda donde escribí nuestros nombres. Aquí están secándose:



Por último, con el tema tarta, os enseño como quedó finalmente, y cómo había quedado la prueba en chiquitín (15 cm de altura en total, muy peque!!) que había hecho a principios de agosto, para ver cómo iba a quedar la decoración:

El peque: 15cm de altura


El grande: unos 65cm de altura y pesaba una barbaridad... 


Venga, a las galletas!!!!

Tardé unos 15 días para terminarlas, más que nada porque tuve que hacer como 20 hornadas de la receta que siempre uso. Ya ni las recuerdo, de tantas que hice! Lo que si recuerdo es mandar al pobre Dani a comprar al súper cada dos por tres, porque hice corto de harina, azúcar y mantequilla. Lo conté por encima y gasté como 10-12kg de harina, unos 4,5kg de azúcar glass y lo mismo de mantequilla, además de dos botes enteros de esencia de vainilla. Me salieron 90 y algo galletones, de sobras para los asistentes de la boda y para repartir luego a otros allegados a los que nos apetecía regalárselas.
Suerteeeee que tenía a mi lado mi KitchenAid, que os aseguro que si no la tenía amortizada, la amorticé de sobras este verano con las galletas, jajajaja

En las fotos no apreciáis el tamaño, pero son grandísimas, 15cm de altura y con el pie que les puse, pesaban 175gr cada una. Unos galletones como los que nos daba mi padre de pequeños cuando no hacíamos bien las cosas, vamos!

Las hice con este cortador en forma de pastel de boda, una maravilla. Viene con texturizadores y va geniaaaal para ahorrarte mucho tiempo decorando y para que queden bonitas con poco esfuerzo.

Aquí tengo una parte de las galletas secándose, ya cubiertas con fondant blanco texturizado. Vienen 3 texturizadores con el cortador, así que usé los tres para que no fueran todas iguales.


Aquí otra parte de galletas con la glasa roja y negra secándose, que usé para los detalles. También añadí unas flores de pasta de modelar que hice entre hornada y hornada. Las veis en las galletas de la esquina y en las de abajo??


Algunos detalles más de cerca:



Estas las decoré también con Gildesol y purpurina finita en la parte texturizada.


Y aquí el invento del tebeo para ponerles el pie. El pie de las galletas lo hice cortando la masa con regla y cuchillo, en rectángulos, con la medida de la base de la galleta como guía. Antes de hornearlas, usé la imprenta de galletas para ponerle nuestros nombres "Eva y Daniel", y que se vieran luego una vez montadas las tartitas de galleta.

Buenoooo, pues el invento fue el siguiente: para que se mantuvieran derechas y tiesitas mientras se secaba la glasa que usé como pegamento, usamos los libros más gordotes que teníamos en la librería de casa. Les forramos los lomos con papel de cocina y los usamos de soporte. La verdad es que la tontería nos fue genial, eso sí, no os cuento cómo tuve el comedor durante dos días mientras se secaban las 90 galletas....



La siguiente foto es una parte del ejército galletil, como les llamaba mi marido, que aguantó estoicamente tener el comedor hecho un campo de batalla durante 15 días. Graciiiiiiaaaaaas! muaaacks!



Listas para empaquetar con bolsas de celofán y regalaaaaaaar!!!!

Espero que no haya sido mucho tostón y nos vemos en la siguiente entradaaaaa, que me huelo que ya serán pruebas para Halloween, ji ji ji