martes, 19 de octubre de 2010

Bizcobolas fantasmales


Seguimos con la temática Halloween, y pensando, se me ocurrió hacer unas bizcobolas cubiertas con un poco de fondant, unos fantasmas apetitosos: para hincarles el diente!

Las bizcobolas o cake balls son bolitas hechas con bizcocho desmigado y mezclado con queso philadelphia u otro componente húmedo. Estos son una variante que van pinchados en un palito, y como les llama Bakerella, la inventora de esto de las bizcobolas, son "cake pops", o traducido casi literalmente, "piruletas de bizcocho".



Para estos fantasmas, necesitaremos:

- 250gr de bizcocho (no recién hecho, tiene que estar "asentado")
- 125gr de queso tipo philadelphia
- unas gotas de esencia de vainilla
- 50gr de chocolate blanco, o mermelada... para que se pegue el fondant a la bizcobola
- 150gr de fondant blanco
- colorante negro en pasta / gel
- palitos de pinchos morunos

Son muy sencillos y rapidísimos de hacer. Lo primero es formar la masa de las bizcobolas. Para ello, desmigamos bien el bizcocho (o magdalenas, lo que tengáis) y lo mezclamos en un bol con el queso y las gotas de esencia de vainilla.


Debemos obtener una masa con la que al formar bolitas entre las manos, nos queden firmes pero no duras. Con estas cantidades suele salir perfecto, pero dependiendo el tipo de bizcocho que uséis, igual necesita un poco más o un poco menos de queso.

Con esta masa, formaremos las bolitas, amasando con las manos, y las iremos pinchando en palitos de pincho. Para que se sujeten bien tiesitos, podéis usar cualquier cosa para pincharlos, yo he usado como base media naranja boca abajo y he ido pinchándolos para que se sujetaran mientras le ponía la sábana al fantasma, jeje.


A continuación, estiramos bien con el rodillo el fondant de color blanco, y apartamos una pequeña parte que teñiremos de negro. En el fondant estirado, iremos cortando círculos - más o menos del triple de diámetro que las bolitas que hemos hecho -, que formarán la sábana del fantasmita.
Yo esta vez no tenía cortadores redondos tan grandes, y lo he hecho a mano con un cuchillito, pero queda mucho mejor con un cortador de galletas.
Con el fondant que hemos teñido de negro, formamos bolitas diminutas para los ojos y las bocas abiertas, y las colocamos encima del fondant blanco, aplastándolas y en uno de los lados, como veis en la foto, con idea de que al montarlo quede la cara en un lateral. Para que se peguen bien, simplemente he mojado muy levemente el fondant blanco (unas gotitas de agua bastan).


Para formar el resto de bocas, hacemos un rollito muy fino con el fondant, a modo de hilo grueso, y lo vamos cortando y pegando encima del fondant blanco, simulando los gestos de cada fantasma.
Esta vez hemos escogido fondant teñido de negro para hacer las caritas, pero se puede hacer más cómodamente con un rotulador de tinta comestible, con el que además, les podéis añadir detalles para hacerlos más graciosos o más terroríficos.


Ahora montamos los fantasmas. Necesitaremos algo que "una" el fondant con la bizcobola. He escogido un poco de chocolate blanco fundido, pero puede ser cualquier cosa que actúe como "pegamento". Si hacéis las bizcobolas aromatizadas con fresa, por ejemplo, un poco de mermelada de fresa diluída con una cucharadita de agua, que quede un poco líquida, funcionará estupendamente. O un poco de miel.


Ponemos un poco del "pegamento dulce" en cada bizcobola, en la parte de arriba, y simplemente, antes de que se seque, colocamos el circulo de fondant sobre cada bolita, procurando acomodar bien la cara del fantasma. Con los dedos, le damos un poco de forma a las puntas de la "sábana" como más nos guste y terminamos.

¡Ya está listo para asustar y comer!