lunes, 24 de octubre de 2011

Pastel calavera

Buenaaaaas!!!!!!

Hoy os traigo un pastel que hice hace un par de semanas, para probar cosas de cara a Halloween, y no quería dejar de enseñaroslo YA para que tengáis alguna idea extra para la semana que viene. Este pastel es súper-fácil de hacer si tenemos un molde adecuado (de calavera). Y a qué queda muy aparente? ^^


Veréis que fácil de hacer....



Empezamos con el bizcocho. Si tenemos un molde de calavera, como el que hay AQUÍ, es tan fácil como hornear vuestra receta favorita y desmoldar. Recordad que aunque no le vamos a poner mucho peso encima, cuanto más compacta la masa del bizcocho, mejor nos quedará grabada la textura del molde. Yo he usado un Victoria Sponge, que ya sabéis que me chiflaaaaaa!

Le daremos la vuelta para que se vea toda la forma que ha dejado marcada el molde, y tendremos esto:


Ahora sólo hay que cortarlo longitudinalmente y rellenarlo de lo que más os guste, como un bizcocho normal. En mi caso, ganaché de choco blanco. Por fuera, le ponemos una fina capa de ganaché, o de buttercream, etc. algo que nos sirva como pegamento para el fondant blanco. Yo usé también el ganaché de chocolate blanco del relleno para poner por encima. Como va a ir fondant blanco luego, así no tengo problemas de manchar el fondant si se sale un poquito del sitio.

Pasamos a estirar el fondant blanco con el rodillo y cubrimos el pastel. Como tiene forma, en lugar de usar el alisador de fondant, esta vez nos iremos ayudando con las manos bien limpias, y con los dedos, iremos empujando el fondant a los recovecos para dejar bien marcada la forma del molde. Tendremos algo así:


Veis como tenemos bien definidas las formas de las cuencas de los ojos y de la nariz? Y los pómulos!
La dentadura se nota algo menos, pero lo vamos a arreglar enseguida. Ahora viene lo divertido!!!

Usaremos una esteca de punta fina, de las que usamos para modelar las pastas de azúcar, e iremos marcando con cuidado los dientes y algunos detalles adicionales, por ejemplo, yo le hice el cráneo partido por un par de sitios, porque veía toda la zona de la frente algo sosona.


Con la esteca es muy fácil, sólo hay que hacer una pequeña presión e ir resiguiendo como si fuera un lápiz y estuviéramos dibujando.  Ya tiene buena pinta, verdad? jejeje

El siguiente paso es con lo que más disfruté: pintar!!!!!
Usé un pincel de los que tengo para repostería (de los que no sueltan pelo, comprados expresamente para repostería y guardados con las cosas de repostería, NUNCA los guardéis con las pinturas o cosas de bricolaje), en seco, y como pintura, colorante negro en polvo. El colorante en polvo, si lo aplicamos en seco, nos permite definir sombras y dar un aspecto difuminado. En negro, haremos un efecto de sucio y de viejo, algo que le va muy bien a nuestra calavera de Halloween.


En las cuencas de los ojos y la nariz, pintamos completamente con el pincel seco, para obtener el efecto de "agujeros". Sobre las líneas que habíamos marcado con la esteca, pintamos también con generosidad, ya véis que al tener las ranuritas hundidas, el colorante en polvo penetra muy bien y no se va. Para hacer el resto de sombras, (y esto fue lo más divertido de la tarde!) me lavé otra vez las manos, me las sequé bien, y me puse un poco de colorante en polvo en la yema de los dedos... adivináis? Siiiii, con los dedos me dediqué a frotar el fondant por las zonas que quería sombrear: bajo los pómulos, encima de las cejas y cerca de las rajas del cráneo. Mirad un detalle de cerca:


Hay que frotar suavemente para que el fondant no se nos mueva del sitio, y también porque así controlamos mejor las sombras, que nos queden suaves. Podemos frotar con un poco más de colorante en las yemas de los dedos para obtener un efecto más intenso, y si nos pasamos... no pasa nada!!! Cogemos un pincel limpio (no el del colorante que estará negro, negro), lo mojamos en agua y lo pasamos por la zona oscurecida de más, como para lavarla. Lo dejamos secar y podemos volver a dar las sombras como si no hubiera pasado nada.

Cuando tenemos nuestra calavera terminada, podemos darle una decoración extra para que quede más terrorífica... Se me ocurrió hacer unas velas, y ponerle unas gotas de "sangre".

Os debo un tutorial de las velas como Dios manda, pero por ahora os puedo avanzar que se hacen con un cilindro de RKT (rice krispies treat, o traducido: dulce de arroz inflado), que forramos con fondant blanco y al cual le clavamos una tira de regaliz de chuches para hacer la mecha. La cera derretida se hace con candy melts blanco, metido en una pequeña manga pastelera, y así tal cual, lo dejamos chorrear desde arriba para que vaya cayendo derretidito y haga el efecto que buscamos.




Las gotas de sangre son candy melts rojos, también derretidos y dejados gotear desde arriba. La base es la misma base para tartas plateada que habéis visto en las primeras fotos. Está cubierta con fondant blanco y pintada a brochetazos (o a pincelazos, que no pinceladas porque no fueron nada finos, a lo burro!!!), con el pincel que usé para la calavera. Simplemente lo mojé y como tenía los restos del colorante en polvo negro, pintaba de un tono negruzco muy chulo! Y así aprovechamos los restos del colorante del pincel, que no estamos para tirar nada!!!

Espero que os haya gustado, o al menos, que os haya dado alguna idea de la técnica para pintar en seco, que podéis aplicar sobre otros pasteles de fondant, aunque no sean de Halloween....

Por cierto, que del pastel no quedan ni las migas, cayó enseguida... mucho hablar de "qué asquito", "no tiene pinta como para zampárselo"... y luego fue cortarlo y se lo comieron en un pis-pás, jajajajaaja