lunes, 27 de febrero de 2012

Cupcakes de vainilla con SMB de frambuesa

Buenaaaaaaassss!!!!

Antes de nada, os tengo que contar que mi hermana ha retomado su blog (que lo tenía abandonadito, pobre), y que acaba de publicar una maceta de cupcakes preciosa!!! Tenéis que verlo! Os dejo el enlace porque le ha quedado monísimo y veréis como no es nada difícil hacerlo en casa. Aquí lo tenéis: http://conelhornohemostopado.blogspot.com/2012/02/bouquet-de-cupcakes.html

Y dicho esto.... os dejo los míos de hoy, de vainilla con un frosting de swiss meringue buttercream (SMB ó en cristiano: Crema de mantequilla de merengue suizo) de frambuesa, y como decoración, unas florecitas hechas con los restos de una plancha de fondant impreso. Aquí se aprovecha todo!!!


La masa de los cupcakes es mi favorita de siempre: la de vainilla de la Magnolia's Bakery. La tenéis en montones de sitios por todo el blog, así que os pongo un link si la queréis consultar, está AQUÍ.

Una vez horneados y mientras se enfrían, pasamos a hacer el swiss meringue buttercream, que la verdad, teniendo un robot como la KitchenAid, se prepara en un momento!! Si no lo tenéis, se puede hacer también a mano, por supuesto, pero tardaréis bastante más.

Venga, la recetuqui!!



Swiss Meringue Buttercream
(receta de Dyann Bakes)

-100gr de claras de huevo (pesarlas una vez separadas de las yemas, o bien usad claras de huevo pasteurizadas, muy cómodas. Yo las compro en botellitas en Mercadona)
- 200gr de azúcar
- 300gr de mantequilla a temperatura ambiente
- una pizca de sal
- aroma al gusto y/o colorante (yo en este caso, aroma de frambuesa y una gota de electric pink de AMERICOLOR para volverlo color rosa)



A esta receta se le llama la receta 1:2:3, como veréis por la proporción de sus ingredientes. Si necesitáis hacer más cantidad, con mantener la proporción 1:2:3 podéis hacer tanto como queráis.

La elaboración es la siguiente: ponemos en un recipiente que aguante el calor las claras y la pizca de sal. Lo ponemos al baño maría. Batimos muy ligeramente para "romper" las claras, y le añadimos el azúcar en dos o tres tandas, mientras removemos bien, mezclando claras y azúcar mientras seguimos al baño maría. Tenemos que seguir removiendo hasta que al coger con las yemas de los dedos un poquito de la preparación, no notemos al tacto ningún gránulo de azúcar. Es decir, el azúcar debe disolverse bien al baño maría.



Una vez no notemos gránulos de azúcar, apagamos el fuego y ya podemos pasar la mezcla al baso o recipiente de nuestra batidora, con palas de montar nata. Con KitchenAid, yo lo pongo a velocidad alta, al 9, durante tres o cuatro minutos, hasta obtener un merengue suizo bien montado, que al ponerlo boca abajo no se caiga.

Es el momento de cambiar la pala de la batidora a la pala "K", o vamos, la varilla de batir, no de montar. Bajamos también la velocidad al 4-5, y mientras dejamos que bata suavemente, vamos añadiendo la mantequilla a dados (recordad que debe estar blandita, a temperatura ambiente). Un dado de mantequilla cada vez, mientras los va integrando. Parece que la mezcla se corta, pero noooooo.... seguid batiendo y volverá a quedar sedosa y brillante. En este punto es el momento de añadirle media cucharadita de aroma (en mi caso de frambuesa) y la gota de colorante rosa. Batimos de nuevo justo hasta homogeneizar de color y listo!!

Lo pasamos a una manga pastelera - hoy he usado la boquilla 1M de Wilton - y nos disponemos a aplicar el SMB a nuestros cupcakes!!!



Os dejo el vídeo de Dyann Bakes donde explica perfectamente cómo preparar el swiss meringue buttercream, aunque no sepáis inglés, las imágenes son perfectas para ver el proceso.




Y volviendo a nuestros cupcakes... sólo nos falta darles el toque final decorativo. Como tenía restos de una plancha de fondant impreso en cuadritos vichy rosas pensé que en lugar de tirarlo podía aprovecharlo para hacer decoraciones chiquitinas, así que corté unas florecitas con los cortadores de PME , les puse unos nonpareils blancos en medio y simplemente las coloqué sobre los cupcakes.

Con un trozo un poco mayor que también sobró hice un corazóooooooon (que cuco!!), que acabó también coronando un cupcake, ji ji ji 



Ya sabéis... si tenéis recortes de una plancha de fondant impreso después de decorar unas galletas... no los tiréis!!! con lo caras que son hay que aprovecharlas bien! Podéis hacer decoraciones pequeñitas como estas u otras que se os ocurran y las dejáis al aire que se sequen. Una vez estén como piedras (recordad que las planchas son fondant al fin y al cabo, así que al aire se secan) las podéis guardar en una cajita de cartón, entre hojas de papel de cocina, y ya las tendréis listas para colocar el día que hagáis unos cupcakes e incluso un pastel.