lunes, 17 de enero de 2011

Tarta ácida de limón


Esta tarta inaugura una iniciativa de los compañeros de trabajo de mi pareja, que han decidido que "no decaiga la fiesta" después de los excesos navideños, zampándose entre todos cada semana una tarta/pastel/postre/lo-que-sea-pero-dulce hecha por uno de ellos.

Y como van por turnos, pues nos ha tocado a nosotros iniciar la ronda, a la que yo llamo cariñosamente "el reto de Retto". El apelativo viene porque los chicos gestionan una tienda on-line estupenda de ropa y artículos para ciclistas, www.retto.com , y además les apasiona la bici, así que bueno... primero se lo comen y luego lo queman, no es mal plan, verdad?

....Y si nos leéis, chicos de Retto... sí, Dani ha colaborado en la elaboración de esta tarta, ... concretamente en... esto... colocar en el lavavajillas los cacharros utilizados, y animar a la cocinera con un "ooh, que bien huele!".

Pero vamos allá con la receta. Esta tarta es para paladares atrevidos. Tiene la acidez justa para que notes como te cosquillea la lengua, una textura consistente pero suave, y el dulzor óptimo para que tengas ganas de repetir... una delicia. Si os gustan las emociones (culinarias) fuertes, esta es la tarta que haréis más de una vez. Palabra.



Tarta ácida de limón
(adaptación del libro "Delicias al horno" de Parragon Books)

Ingredientes:
- 1 placa de masa quebrada
- 3 limones grandecitos y con buena piel (la rallaremos)
- 2 huevos
- 85gr de azúcar
- 175gr de almendra molida
- 125ml de nata líquida

Para los limones caramelizados:
- 2 limones
- 190gr de azúcar
- 100ml de agua

Precalentamos el horno a 190º (sólo calor abajo).
Empezamos colocando la masa quebrada en un recipiente redondo para tartas. Y para los bordes, os cuento el truco del almendruco: con el rodillo de amasar, lo pasamos por todo el borde, y nos cortará a medida toda la masa sobrante.



Luego pinchamos el fondo de la masa con un tenedor, para que no suba en el horno y se quede planita que es lo que nos interesa, y - otro truquito - como no tenía a mano alubias o garbanzos para ponerle peso, lo cubrí con papel de aluminio bien apretadito contra la masa. El papel de aluminio nos hace el mismo efecto que si pusiéramos peso, es decir, que no suba la masa, con la ventaja que como podemos cubrir también las paredes de la tarta, tampoco nos subirá la masa por ese lado.




Horneamos la masa unos 10 minutos con el papel de aluminio. Pasado este tiempo le sacamos el papel de aluminio y la horneamos unos 5-7 minutos más. El motivo de este horneado previo es secar la masa, es decir, como le vamos a echar luego un relleno líquido para hornearlo todo junto, corremos el riesgo que la humedad del relleno se pase a la masa y nos quede poco crudita y blanda, con lo que tampoco aguantaría bien el peso de la tarta. Así que la secamos horneándola un poco y evitamos esos problemas.

Mientras se hornea la masa, cogemos un bol y echamos, por este orden: la ralladura de los tres limones, el zumo de los mismos (primero rallar la piel y luego exprimir, así lo aprovechamos todo), los huevos, el azúcar, la almendra molida y la nata líquida. Lo mezclamos todo con cuidado hasta obtener una masa homogénea.



Esta masa líquida la ponemos como relleno en la masa quebrada que hemos medio horneado, y lo metemos todo junto de vuelta al horno unos 25-30 minutos (seguimos a 190º).

Mientras tanto, hacemos los limones caramelizados. Ponemos en un cacito el azúcar y el agua a calentar, y por otro lado cortamos los limones en rodajas mas bien finas cuidando de sacarles las pepitas.



Cuando el almíbar rompa a hervir echamos las rodajas de limón y las dejamos hirviendo, a fuego suave, unos 10-15 minutos. Pasado este tiempo, sacamos las rodajas y las colocamos sobre un papel de horno, para que se enfríen y sequen un poquito. Una vez frías, podemos colocarlas sobre la tarta decorando como más nos guste.



El almíbar de limón que nos ha sobrado, no se tira!!! Una opción es regar la tarta por toda la superficie, con lo que nos quedaría brillantita y preciosa. Yo no lo he hecho en esta ocasión porque el dulzor del almíbar nos mataría un poco el ácido de esta tarta, y particularmente creo que le quita la "gracia".

La otra opción es esperar que enfríe un poco el almíbar y guardarlo en un recipiente de cristal. Nos irá genial para regar un bizcocho para un pastel, por ejemplo, y lo podemos conservar tres o cuatro semanas perfectamente en la nevera.

Ahora sólo queda esperar el veredicto de los "catadores". Hoy se la ha llevado Dani a la oficina y sólo espero que les guste tanto como a nosotros. Esta tarde lo sabremooooos....

No sé si a los niños les gustará mucho este sabor, porque ácida..., ácida es. Vamos, como decía aquel anuncio de chocolate... esto es un placer adulto.  :)