martes, 1 de noviembre de 2011

Puré de calabaza... y pipas de calabaza tostadas

Holaaaaa de nuevo!!!!

Mi padre me trajo en septiembre, cuando estuvieron aquí de visita por mi boda, una calabaza enorme de su huerto. Tiene un huerto enorme, y le encanta pasarse las horas regando, arando, cuidando las hortalizas y verduras y cosechándolas. 

Estaba esperando la ocasión para hacer algo chulo con la calabaza, y por fin se me ocurrió preparar para Halloween unas galletitas de calabaza riquísimas. Peeero, antes de hacer las galletas, tenemos que hacer el puré de calabaza, que es parte de la receta. Así que os voy a enseñar cómo se hace este puré que es base para todo tipo de preparaciones dulces y saladas. Y de las galletas de calabaza no me olvido, os pongo la receta en el próximo post!

De esto....

... a esto!
Como veis, las calabazas que cultiva mi padre no son las típicas naranjas y redonditas de Halloween, pero tienen un sabor espectacular!

Lo primero es cortar la calabaza a trozos y sacarles las semillas y esos hilitos donde vienen pegadas las semillas, hasta llegar a la pulpa, que dejaremos con la corteza para poderla cocer.



Yo la corté a rodajas grandes, y luego cada rodaja por la mitad. Así me facilitó mucho el trabajo de irle quitando las semillitas. Con una cuchara, se va raspando y salen estupendamente.

Las semillas se separan de los hilitos porque las vamos a aprovechar! No se tira nadaaaaaa!!!

Mirad, con lo que sacamos del interior de la calabaza tenemos un montón de semillas como estas:


Estas semillas las vamos separando de los hilitos y las lavamos bien, dejándolas escurrir luego:


Y una vez escurridas y limpias, las dejamos toda una noche (o 24h mejor, si podemos), a secar sobre una placa o plato. Yo lo hice en la placa del horno, así no enguarreo tanto cacharro....


Una vez secas, las vamos a tostar, pero por ahora hay que dejarlas secar... así que volvemos con nuestros trozos de calabaza limpios.

Los trozos de calabaza se ponen boca arriba en una fuente de horno. La fuente yo la suelo cubrir con papel de aluminio, más que nada por proteger la fuente, ya que algunas veces se chamusca la piel de la calabaza y te deja un manchurrón negro en la fuente que no hay quien saque. Por esa misma razón se ponen con la piel hacia abajo, si se quema algo, que sea la piel, que luego desecharemos.



No me cabía toda de una vez, me quedaron dos trozos que hice en una posterior hornada, es que la calabaza era muy grande! 
En fin, vamos con ella al horno. Lo tendremos a 170º entre 45-60 minutos o incluso un poco más, dependiendo de la variedad de calabaza tardará más o menos en cocerse. Esta tardó una horita bien buena. Sabemos que está hecha cuando pinchando con un palito la vemos blandita, vamos, que se puede pinchar hasta el fondo con facilidad.
Y después de ese tiempo obtenemos algo como esto:


No varía mucho el color, verdad? Pero sí está blandita y hecha. Ahora sólo queda esperar que se enfríe un poco, porque creedme, está ardiendo. Y una vez que se pueda manejar, se despega toda la pulpa de la piel. Lo podéis hacer con una cuchara, que para mí es comodísimo, o con un cuchillo. 

Este trozo lo dejé mucho tiempo enfriando e hizo costrita, pobre.....jejejejeje

La verdad que como la pulpa está muy blandita, con la cuchara sale muy bien. 

Toda esta pulpa la ponemos en el vaso de la picadora - batidora, lo que tengamos, y lo trituramos bien triturado hasta que no tengamos trozos y nos quede un puré homogéneo. 

Tachán!!! Nuestro puré de calabaza ya está listo para usar!


Este puré tiene un sabor algo soso, así tal cual está, aunque por supuesto se puede comer. Con él pueden prepararse cremas, sopas, acompañamientos para carne y caza... (añadiendo especias y sal), o bien, se puede usar como base para la repostería otoñal: galletas, cupcakes, tartas y bizcochos... lo que queráis. Es un ingrediente muy sano, con montones de vitaminas y minerales, y muy versátil en la cocina. Si no la habéis probado, tenéis que hacerlo ya!!! Aprovechad que empieza la temporada de calabazas de invierno y están en su punto!!

El puré de calabaza casero os aguntará como mucho 2-3 días en la nevera. Si váis a hacer alguna preparación más adelante, podéis congelarlo en tuppers perfectamente. Os aguantará varios meses.


.... y las semillas de calabaza??

Pues una vez secas, después de 24 horas... es el momento de meterlas al horno. Precalentamos a 175º y las ponemos bien extendidas sobre una fuente de horno antiadherente, o bien, usamos un papel de horno para que no se peguen. Las rociamos con un pelín de aceite de oliva, o como en mi caso, por comodidad, con desmoldante en spray (no hay que pasarse, un pelín solo). Espolvoreamos sal abundantemente. 



Si os gustan más spicy, podéis añadirle ahora las especias que queráis. En Mexico usan una mezcla de pimienta negra, pimienta de cayena, cominos molidos, chili molido, sal y zumo de lima para embadurnarlas bien antes de meterlas al horno. Como yo no creo que aguante taaaanto picante, me conformo con rociarlas con sal y meterlas al horno, durante unos 20 minutos, hasta que los bordes empiecen a oscurecerse.

Se dejan enfriar en la misma fuente de horno, y cuando estén bien frías, se guardan las pipas de calabaza en un bote hermético y se sacan para disfrutarlas viendo una buena película con una mantita en el sofá.  ;)